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EL BANCO CHINCHORRO

Es Reserva de la biosfera y alberga un rico patrimonio arqueológico e histórico sumergido, dos buenas razones para convertirlo en el sueño de los buceadores de todo el mundo.  

Parte privilegiada del Sistema Arrecifal Mesoamericano, este falso atolón se ubica 31 kms al oriente de Mahahual. De sus 800 km2 de superficie menos del 1% asoma sobre las aguas; está conformado por tres cayos -Centro, Norte y Lobos- dentro de una laguna interior, cuya profundidad media es de 5 metros, rodeada a su vez por un collar coralino que se alza sobre el Caribe abisal.

  El arrecife se adorna con casi cien especies de corales. Abundan las anémonas y las esponjas, de las que se han identificado hasta 20 especies. Hay 104 especies de moluscos y crustáceos y 200 de peces. Entre los reptiles destacan las tortugas caguama blanca, y carey, además del emblemático cocodrilo americano. Patrullan sus aguas seis especies de tiburones y también pueden sorprendernos mamíferos como las falsas orcas o los delfines.

Pero si algo hace famoso a Chinchorro es la abundancia de pecios, hasta el punto de que el gobierno mexicano lo ha declarado santuario arqueológico marino. Algunos barcos que aquí encallaron muestran todavía su superestructura a flor de agua y otros, dada la morfología del banco, descansan en aguas poco profundas. El INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia) tiene registrados -por el momento- 69 sitios arqueológicos. Se incluyen 18 barcos hundidos entre 1600 y 1800 y una larga lista de naufragios contemporáneos, provocados por los piratas quienes engañaban a los navegantes sustituyendo la luz del faro, dirigiéndolos así hacia la barrera arrecifal. Además de algunos tesoros hundidos, cuentan los viejos pescadores que existe un submarino alemán hundido durante la Segunda Guerra Mundial cuya ubicación muy pocos conocen.